Cambiar contraseñas con mucha frecuencia podría ser peligroso

A menudo nos gusta hablar acerca de la seguridad informática, y en ese sentido solemos insistir en la importancia de utilizar contraseñas seguras. En principio esto no es ninguna novedad, eso está claro, pero lo cierto es que un estudio realizado por el Government´s National Technical Authority for Information Assurance, cambiar las contraseñas con demasiada frecuencia podría incluso resultar mucho más peligroso de lo que imaginamos.

Cambiar contraseñas con mucha frecuencia podría ser peligroso

El plazo de cambio de contraseña

Es frecuente que encontremos recomendaciones de modificar nuestra contraseña generalmente cada 30 días, cada 60 días o incluso cada 90 días, un plazo de tiempo que a priori podría parecer suficiente y adecuado.

Esto tiene un aspecto positivo que es el hecho de que resultará mucho más complicado que los delincuentes puedan adivinar nuestros datos de acceso, pero a la vez también supone un riesgo ya que el usuario se está viendo obligado a crear una contraseña completamente nueva que posiblemente no resulte tan fácil recordar.

El problema del excesivo cambio de contraseñas

Si a eso añadimos el hecho de que en la actualidad tenemos una gran cantidad de cuentas de correo electrónico, cuentas en blogs y páginas, cuentas en foros o incluso cuentas para acceder a determinados programas o servicios, lo que nos encontramos es que resulta verdaderamente complicado poder recordar tantas contraseñas y encima cambiarlas cada poco tiempo.

¿Qué es lo que ocurre finalmente?, pues muy sencillo, al final los usuarios están optando por utilizar contraseñas sencillas que puedan recordar y cambiar cada poco tiempo, con lo cual se está debilitando la fortaleza de las mismas con lo que tan sólo estamos consiguiendo que quede un hueco libre por el que podrán acceder mucho más fácilmente.

En la lucha contra los password sencillos y débiles

Además de crear contraseñas sencillas, para poder recordar las nuevas que vamos introduciendo, generalmente acabamos realizando variaciones de las contraseñas anteriores, lo cual significa que nuestra tendencia será la de ir simplificando y cada vez ofreceremos una menor resistencia.

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Quizás no estemos utilizando contraseñas del tipo 12345, pero no debemos olvidar que los delincuentes no adivinan nuestra contraseña tecleando al azar, sino que existen potentes programas que se encargan de ir comprobando las posibles combinaciones en base a cualquier dato que puedan obtener acerca de nosotros, con lo cual al final, aunque pensemos que con algunos pequeños cambios estemos más cerca de la máxima seguridad, en realidad nos estamos autoengañando.

Por esa razón, lo mejor que podemos hacer es cambiar nuestra contraseña, por supuesto, y lo ideal seria con la máxima frecuencia posible, pero en cualquier caso siempre vamos a primar la seguridad de la misma y su complejidad muy por encima de la frecuencia de cambio. En este sentido, la contraseña 439p85734jt*wreioUYW84wjk3ui2knf´-sqoiweu siempre será más segura aunque no la cambiemos hasta que no transcurren al menos cinco años que si optamos por 214365 o combinaciones similares para no olvidarnos y vamos realizando cambios cada mes.

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