Cómo hacer que mis imágenes pesen menos

Vamos a explicaros en este breve tutorial el modo en que podéis conseguir que las imágenes pesen menos, ya sea por que queráis ocupar menos espacio en el disco duro o directamente por que tengáis la necesidad de enviarlas a alguien y evidentemente nuestro objetivo sea a hacerlas lo más ligeras posible para no tener problemas durante el proceso. Sea cual sea vuestra razón, os vamos a dar una serie de consejos que estamos convencidos de que os van a ayudar a disponer de imágenes mucho menos pesadas.

Cómo hacer que mis imágenes pesen menos

Elige un tipo de formato adecuado

Como muchos de vosotros ya podéis imaginar, a día de hoy podemos elegir entre una amplia variedad de formatos de imagen, los cuales se presentan con una serie de características que los definen y hacen que, dependiendo del uso al que vaya a estar destinada la imagen, sean unos más interesantes que otros.

En nuestro caso, el objetivo es conseguir enviar una imagen perdiendo la mínima calidad pero consiguiendo que pese el mínimo posible, y para ello nos vamos a centrar en tres formatos principales que son GIF, JPEG y PNG.

Evidentemente, para poder cambiar el formato de la imagen vamos a necesitar un programa especializado. En nuestro caso, hace poco tiempo estuvimos analizando el denominado Light Image Resizer, una de las alternativas más interesantes que nos van a permitir elegir entre estos tres formatos de los que vamos a hablar a continuación así como entre otros muchos más.

Características del formato GIF

Comenzamos con el formato de imagen GIF, una alternativa muy utilizada y que además seguramente conoceréis gracias a que también permite guardar animaciones.

Sin duda es una opción muy válida, pero cabe destacar que estamos hablando de un formato que quizás ha quedado algo anticuado, no ya por el hecho de que tenga mucho tiempo a sus espaldas, sino que este estándar se encuentra limitado a un número máximo de colores que son 256 para cada imagen, lo cual puede hacer que, pese a que la imagen en sí no llega a perder calidad prácticamente tras la compresión, esta reducción de colores si puede llegar a crear un aspecto no tan bonito como nos gustaría.

En definitiva, si se trata de imágenes con pocos colores, el formato GIF quizás pueda ser interesante, pero si es una imagen de la que queremos conservar los colores además de la calidad, quizás nos interese cualquiera de los dos formatos de los que vamos a hablar a continuación.

Características del formato JPEG

Este es quizás uno de los formatos más utilizados a la hora de comprimir imágenes para enviar por correo electrónico, subir a páginas web, etcétera.

La razón se debe a que es quizás el formato que nos va a permitir una mayor compresión, es decir, el formato JPEG será el más indicado para los que quieran comprimir al máximo una imagen consiguiendo que pese el mínimo posible, pero cuidado, ya que en este caso sí que vamos a perder un poco de calidad de imagen.

JPEG: reducir peso de las imágenes

Cabe destacar que este formato funciona fenomenalmente bien en el caso de imágenes que tengan muchos colores y degradados. Un ejemplo de este tipo de imagen sería cuando realizamos la captura de un paisaje o nos hacemos fotos con nuestros amigos en la playa, en la montaña, etcétera.

Si vamos a enviar una imagen normal y corriente para que la vean otras personas como nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo, etcétera, este formato nos va a ser de mucha ayuda, pero si el objetivo es conseguir que se respete la máxima calidad de imagen, la alternativa más interesante será el formato PNG.

Características del formato PNG

En tercer lugar tenemos el formato PNG que básicamente podríamos entender como el nuevo formato GIF, ya que también es compatible con las animaciones y apenas perderemos calidad de imagen, pero en este caso no nos vamos a ver limitados por la paleta de 256 colores como máximo. Eso sí, también hay que tener en cuenta que con este formato conseguiremos mantener al máximo la calidad y los colores, pero no vamos a conseguir la compresión o lograr que la imagen pese tampoco como si lo haríamos con el formato JPEG.

Un detalle importante del formato PNG es que está especialmente indicado para aquellas imágenes que no cuenten con excesivos degradados y no aparezcan demasiadas formas angulosas. Un ejemplo de este tipo de imagen sería por ejemplo cuando fotografiamos un libro de texto, cuando realizamos capturas de pantalla, etcétera.

En resumen, si queremos el mínimo peso utilizaremos el formato JPEG, si queremos la máxima calidad y colores en detrimento de una mayor compresión, lo ideal será el formato PNG, y si buscamos un término medio que nos permita una mayor compresión pero con la limitación de 256 colores, la alternativa del formato GIF es lo que estamos buscando.

Elige el tamaño adecuado para la imagen

Una vez que hemos tomado una decisión en relación con el formato de imagen que queremos utilizar, lo siguiente será reducir su tamaño.

En la actualidad, tanto las cámaras de foto digitales como las propias que llevan los teléfonos móviles, nos permiten unas resoluciones bastante altas, lo que significa que podemos por ejemplo imprimir una imagen grande sin miedo a perder calidad, pero como en nuestro caso no vamos a realizar en principio impresiones o, en caso de hacerlo, con una dimensión más reducida tendríamos suficiente, lo que haremos será elegir un tamaño que permita ver la imagen con una dimensión suficiente pero consiguiendo de esta forma que pese bastante menos.

Retocar imágenes para reducir su tamaño

Básicamente, una imagen va a pesar más cuanto mayor tamaño tenga, esto independientemente del formato de archivo que hayamos elegido.

De igual manera que utilizamos el programa Light Image Resizer para cambiar el formato de imagen, también nos va a ser de utilidad para cambiar la dimensión de la imagen, y todo ello en el mismo proceso, consiguiendo de esta forma que, en apenas unos segundos, cualquier imagen este perfectamente preparada para ser enviada por correo electrónico o almacenada ocupando el mínimo espacio posible. Además, también podremos modificar varias imágenes a la vez, así que ideal para grandes trabajos.

Eso sí, tampoco debemos excedernos a la hora de comprimir la imagen, ya que con este proceso también existe el riesgo de perder un poco de calidad, pero está claro que en la mayor parte de los casos vamos a enviar imágenes que no precisen de tantas características y calidad, por lo que lo habitual es optar por un formato del tipo JPEG y una dimensión de por ejemplo 640 × 480 px, de forma que podremos conseguir que una imagen que pesa varios megabytes pase a tan solo unos cuantos kilobytes.

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