Los peligros de las extensiones maliciosas en navegadores

Es normal que conforme llevamos un tiempo utilizando nuestros navegadores, poco a poco vayamos necesitando ciertas características, las cuales tan sólo podemos conseguir a través de las distintas extensiones que ponen a nuestra disposición. Sin embargo, al igual que nos pueden beneficiar, en realidad también existen extensiones maliciosas en navegadores, las cuales instalamos por desconocimiento y que pueden acabar suponiendo un importante riesgo para nosotros.

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Los peligros de las extensiones maliciosas en navegadores

La abundancia de extensiones maliciosas en navegadores

El mayor problema es que estas extensiones las descargamos por norma general directamente desde la página oficial del navegador, lo que nos hace tener una falsa sensación de seguridad y pensar que en realidad se trata de un contenido completamente limpio.

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No hay nada más lejos de la realidad, y es que se calcula que a día de hoy aproximadamente el 10% de las extensiones contiene algún componente malicioso, un volumen excesivamente grande, lo que sin duda debe preocuparnos.

Cómo evitar las extensiones maliciosas en navegadores

Evidentemente no existe una fórmula mágica para evitar las extensiones maliciosas en navegadores. Sin embargo, nuestro criterio y por supuesto la coherencia son dos de nuestras principales armas.

Por ejemplo, nos hemos acostumbrado a facilitar demasiados permisos absolutamente para todo; cuando utilizamos nuestro Smartphone e instalamos un juego o aplicación, veremos que nos solicitan una serie de permisos. La mayor parte de las veces, estos permisos son necesarios para permitir que la aplicación funcione de forma adecuada, pero en muchos casos tan sólo se trata de un sistema para recabar información sobre nosotros.

No nos engañemos, y es que aunque estas aplicaciones se encuentren por ejemplo en páginas tan reputadas como es el caso de Google Play, el contenido es subido por desarrolladores independientes, por lo que nos pueden meter la anchoa por ese lado.

Por ello, lo primero que vamos a hacer es analizar siempre los permisos que se solicitan, tanto para las aplicaciones que estamos comentando como para las extensiones de nuestros navegadores.

Cuidado con los falsos negativos

Y me vais a permitir este juego de palabras, pero es que muchas veces no nos damos cuenta de los falsos negativos, y es en cierto modo totalmente lógico, ya que el hecho de que exista un código malicioso no significa que vayamos a ser conscientes de ello.

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Esto quiere decir que la gran mayoría de las extensiones maliciosas en navegadores no van a alterar el funcionamiento del mismo, es decir, nosotros vamos a tener la sensación de que todo funciona correctamente, pero en realidad esa extensión ya ha empezado a hacer de las suyas.

El objetivo de las extensiones maliciosas en navegadores

Por otra parte también debemos tener en cuenta qué objetivo se tiene con estas extensiones maliciosas. La mayor parte de las veces tan sólo tienen un componente que busca administrar nuestra publicidad, con el objetivo de que veamos tan sólo la publicidad que ellos quieren que veamos.

Sin embargo, por otra parte también pueden buscar obtener información acerca de nosotros para traficar con ella, conseguir difundir malware a través de nosotros, convertirnos en afiliados sin que nosotros seamos conscientes de ello e incluso llegar a acceder a datos relacionados con nuestras cuentas bancarias.

Los peligros de las extensiones maliciosas en navegadores
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