Nuevo capítulo en la batalla judicial de Uber

Tras el cierre de Uber en Madrid y los posteriores intentos de los desarrolladores por saltarse a la torera el dictamen del Juez, finalmente se ha visto obligado no sólo a cerrar sino a buscar nuevas alternativas con el objetivo de mantenerse activo y volver de nuevo a funcionar durante los próximos días. Esto abre un nuevo capítulo en la batalla judicial de Uber, aunque está claro que a este tema todavía le queda mucho por delante.

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Uber b

Un nuevo intento de Uber

El último dictamen dejó muy claro que Uber tenía que cerrar sus puertas en España debido a que no cumplía con las normativas legales en relación con el transporte público de personas. Sin embargo, los desarrolladores hicieron todo lo posible por conseguir saltar dicho dictamen y seguir operando en España.

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Durante ocho meses consiguió su objetivo, hasta que el pasado 31 de diciembre de 2014 se vio obligado a cerrar el servicio en el país.

La compañía procedente de California ha decidido interponer un recurso extraordinario de nulidad basándose en su consideración de que el Juez ha violado artículos de la Constitución que son aquellos que garantizan el derecho a una defensa justa.

La pelota en el tejado del Juez

Ahora la pelota ya se encuentra en el tejado del Juez, y es que Uber tiene como objetivo conseguir volver de nuevo hasta que se proceda a un dictamen definitivo en función de su modelo de negocio.

Como ya sabrán nuestros lectores, los taxistas consideran que el sistema introducido por Uber es competencia desleal, puesto que los conductores del mismo no se ven obligados a cumplir con la misma legalidad y pagos a los que tiene que hacer frente un taxista tradicional.

Uber

En cuanto a Uber, trata de defenderse aludiendo al derecho a la libre prestación de servicios así como al derecho de los consumidores a la hora de elegir con libertad el modo de transporte que quieren utilizar.

Sin embargo, los desarrolladores no ofrecen alternativas útiles para contentar a los taxistas, sino que se apoyan únicamente en defender su propio producto, lo que es tachado por el sector como demagogia y un intento de lograr el monopolio del transporte público sin tener que hacer frente a los mismos costes a los que ellos están obligados.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que las licencias para transportar pasajeros han pasado de ser un derecho a un activo restringido, lo que por su parte también fomenta el monopolio.

En cuanto a nuestra opinión, entendemos a ambas partes, pero creemos que la mejor solución para este tipo de circunstancias es que las normativas se adapten a los cambios que surgen y permitan convivir de una forma equilibrada y sin entorpecer la labor del resto, es decir, que ambos sistemas puedan convivir con las mismas obligaciones y derechos, de forma que los usuarios finales tengamos la posibilidad de optar por uno u otro sistema ya que, no lo olvidemos, la competencia sana es muy positiva para el consumidor final.

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