Ultrasonido de alta potencia y el tratamiento del cáncer

Gracias a un equipo médico del hospital The Royan Marsden en colaboración con el Instituto de Investigación de Cáncer de Sutton se ha podido llevar a cabo un ensayo clínico gracias al cual se demuestra que las ondas de ultrasonido de alta potencia podrían ser muy eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Ultrasonido de alta potencia y el tratamiento del cáncer

La tecnología y la lucha contra el cáncer

En concreto vamos a hablar de una técnica que ha sido denominada como ultrasonido focalizado de alta intensidad y que responde a las siglas HIFU en inglés. A su vez esta técnica también se utiliza en combinación con imágenes de resonancia magnética a través de las cuales se pueden identificar los tumores, proceder a atacarlos y posteriormente llevar a cabo un seguimiento en tiempo real con resultados asombrosos.

La razón por la que los ultrasonidos de alta potencia pueden ser de gran utilidad para el tratamiento del cáncer se debe a que estas altas potencias tiene la capacidad de matar las células y destruir tejidos gracias a las altas temperaturas que alcanzan.

No debemos olvidar que los ultrasonidos se utilizan con gran frecuencia a realizar ecografías y obtener imágenes de los fetos durante el embarazo o incluso para realizar exploraciones de órganos. Sin embargo en estos casos estamos hablando de ultrasonidos de baja potencia, lo que significa que no se alcanzan temperaturas tan altas y el tejido así como las células no sufren riesgos innecesarios.

Ultrasonidos de alta potencia y los órganos sanos

A estas alturas os estaréis planteando también el hecho de que estos ultrasonidos también acabarían afectando a los tejidos sanos y a los órganos que no se hayan visto afectados por el cáncer, o que incluso conserven zonas con tejidos limpios.

Precisamente aquí es donde los escáneres de resonancia magnética entran en acción, permitiendo de esta forma dirigir los ultrasonidos con una precisión milimétrica asombrosa de forma que los ultrasonidos de alta potencia tan sólo se dirigirían a las zonas y tejidos afectados.

En esencia estamos hablando de una tecnología no invasiva que además nos ofrece la posibilidad de monitorizar en tiempo real toda la evolución del proceso, es decir, podremos ver en el mismo instante los cambios que tienen lugar en los pacientes.

En un principio ha demostrado grandes resultados a la hora de destruir células cancerígenas en pacientes con lesiones óseas provocadas por metástasis. Sin embargo la intención es continuar con la investigación y comprobar la efectividad en otros tipos de cáncer como el cáncer de próstata, cáncer de mama, etcétera.

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