Ya están aquí los chips que se autodestruyen

Al hablar de los chips que se autodestruyen a muchos de vosotros os habrá venido a la cabeza aquella unidad SSD de la que estuvimos hablando recientemente y que tenía la capacidad de destruirse por completo, para evitar que la información contenida en la misma pudiese ser accesible por terceras personas.

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Ya están aquí los chips que se autodestruyen

Bienvenidos a la edad de la autodestrucción

Dicho así la verdad es que suena bastante fuerte el asunto, pero en realidad estamos hablando de algo positivo, y es que gracias a los nuevos proyectos que nos ayudan a crear sistemas con la capacidad de autodestruirse mucha información va a permanecer a salvo de miradas ajenas.

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Pero no sólo la información es la que nos interesa, sino que muchas veces estos sistemas tienen aplicación también en nuestra vida cotidiana y fundamentalmente en el campo médico. La tecnología en la medicina avanza de forma abrumadora, y cada vez más encontramos nuevos dispositivos que nos ayudan a prolongar nuestra vida e incluso dejar atrás lesiones y enfermedades que de otra forma perjudicarían gravemente nuestra salud.

Algunos de estos dispositivos incluyen un chip que permite el funcionamiento del conjunto de un modo adecuado e incluso controlado de forma externa, lo cual evidentemente es un avance pero a la vez también tiene un aspecto negativo, y es que toda esta electrónica muchas veces tiene que ir en nuestro interior y con el paso del tiempo tenemos que someternos de nuevo a cirugía para extraerla debido a que ha alcanzado el fin de su vida útil.

En muchos casos la cirugía es inevitable debido a que tenemos que realizar un nuevo implante, pero en cualquier caso siempre es importante tener en cuenta que gracias a los chips que se autodestruyen el proceso va a ser más rápido y sencillo para el cirujano.

El material de los chips que se autodestruyen

Lo irónico de todo esto es que precisamente estos chips con capacidad de autodestrucción están fabricados con cristal Gorilla Glass, un material frecuentemente utilizado en los nuevos dispositivos como Smartphone y Tablet que precisamente nos ofrecen todo lo contrario, es decir, el objetivo es crear pantallas más resistentes y duraderas que con otros materiales tradicionales.

Sin embargo este material puede recibir un tratamiento a través del cual facilita esta descomposición y ruptura, consiguiendo que desaparezcan por completo los restos como si nunca antes hubiese existido un chip donde previamente se encontraba colocado.

La descomposición se produce debido al intercambio de iones que tiene lugar en el material al alcanzar una determinada temperatura que lo lleva al estrés. En esencia el chip permanecerá funcionando hasta que reciba la señal de autodestrucción, de forma que sin la necesidad de otra intervención por nuestra parte comenzará el proceso de descomposición.

En un principio se han barajado distintos sistemas para dar esta señal, pero evidentemente las más interesantes es a través de la utilización de un láser o la que finalmente se ha adoptado que es algo tan sencillo como un simple interruptor.

Sin duda estos nuevos chips que se autodestruyen tienen un gran futuro tanto en el mundo médico como para garantizar nuestra seguridad, ya sea en dispositivos que podamos extraviar o sean robados o incluso cuando queremos deshacernos de un disco duro y queremos llevar a cabo el proceso de forma segura.

Ya están aquí los chips que se autodestruyen
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